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Viñedos del Valle Willamete realizan pruebas por posibles efectos de humo en cosecha

Elena Rodriguez prueba las uvas de su viñedo para ver la calidad y averiguar si el humo afecto el sabor.PNG

DAYTON, Ore. - Los incendios forestales y el humo que cubrió el cielo por varias semanas en el Valle Willamette en septiembre causó preocupación con dueños de viñedos por posibles daños a la cosecha de esta temporada.

Elena Rodríguez y su familia son dueños de un viñedo de 10 acres en el Valle Willamette desde el 2005.

En el 2014, la familia Rodríguez produjo su primer vino Alumbra, que busca celebrar la cultura hispana, la familia y sus trabajadores.

Con el humo por los incendios, Elena no sabía si perjudicaría sus cultivos.

“Casi todos los días venía aquí para ver si se estaba moviendo, la azúcar, la madurez y si estaban bien porque también cayó ceniza y podías ver la ceniza cubriendo la uva y eso también me preocupó”.

Ella es una nueva enóloga, y con su poca experiencia no sabía que efecto tendría la ceniza a sus uvas, por lo que consultó a otros expertos, entre de ellos, Bryan Berenguer, profesor y administrador de programa de viticultura de Chemeketa Community College.

Berenguer dijo que el humo podría tene gran impacto, especialmente en la producción de vinos tintos que utilizan la uva y la parte exterior de ésta.

“Lo que pasa con eso es, lo que resulta es que el vino puede tener un sabor de cigarrillo o ceniza y no se puede vender”.

Afortunadamente llegó un poco de lluvia al área lo suficiente para "lavar" las uvas. El humo tampoco llego a dañar totalmente la cosecha o cambiar el sabor de la uva por el momento.

“Lo que paso aquí en el valle, en este sitio, específicamente aquí fue que el humo, vino y se puso arriba como una nube y no bajo tanto a la uva y eso si nos ayudó”.

El profesor Berenguer explicó que la calidad del sabor no se podrá conocer por completo hasta después de un proceso de fermentación de una muestra que se puede hacer durante una semana.

“En el proceso de verificación se puede evitar este problema y minimizar el contacto de la piel y el jugo, una cosa que se puede hacer es vino rosado que no tiene mucho contacto con la piel, pero con los vinos tintos vamos a ver una gran pérdida este año”, agregó el profesor.

La situación no acabó allí. Pasado la "limpieza" de uvas con la lluvia, surgieron nuevos contratiempos para Elena: la madurez de la fruta.

“Paro de madurar la fruta, como por dos semanas no vimos ningún cambio en la fruta y eso nos empezó a preocupar porque obviamente queríamos fruta con más azúcar y los niveles de la azúcar se quedaron pues iguales, estábamos más preocupados que no íbamos a tener fruta madura.

De cualquier forma, la familia Rodríguez siguió apoyando a sus trabajadores proveyendo cubrebocas y descansándolos cuando el humo era demasiado pesado.

Al final, la situación no pasó a mayores. Elena y su familia tuvieron la suerte que otros viñedos no tuvieron y decidieron dar de su cosecha a otros campos de vino que sí fueron afectados.

“Hemos ayudado en esa parte, donó vino, donó unas uvas creo a la gente que perdió”, comentó Leo Rodríguez, hermano de Elena.

Por ahora siguen cosechando la uva, asegurándo que el sabor mantenga las especificaciones que buscan.

Esta cosecha tomará aproximadamente 18 meses en estar lista para ser degustada en un vino.



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