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Preocupa en Oregon las recientes ordenes migratorias del presidente Trump

Edo. de Wash . - Un juez federal de Seattle suspendió este viernes, temporalmente, la orden ejecutiva del presidente Donald Trump. A través del mandato presidencial, se restringía la entrada de ciudadanos de siete países, en su mayoría musulmana.

La presidenta de Servicios Sociales Islámicos de Oregon, Laila Hajoo, dijo que aunque la orden judicial es un gran paso, le preocupa el daño provocado por el mandato de Trump. También recalcó las consecuencias negativas contra la comunidad musulmana que pudieran ocurrir. Por último, tras la orden ejecutiva, Hajoo recalcó lo peligroso que puede resultar el mensaje de Trump con los jóvenes refugiados en los Estados Unidos.

La suspensión representa el mayor golpe legal que hasta ahora ha enfrentado la medida migratoria de Trump, que se une a una decenas de demandas más de otros estados.

El juez de distrito James Robart, aprobó la orden a petición de los estados de Washington y Minnesota, dando paso a un bloqueo que se extiende a nivel nacional. La decisión del juez bloquea de forma temporal el decreto presidencial mientras se estudia el recurso de amparo.

Por otra parte, el Departamento de Justicia reaccionó diciendo que interpondrá una apelación o aplazamiento de emergencia para cancelar la acción judicial que invalidó la orden ejecutiva.

El fiscal general del estado de Washington, Bob Ferguson, interpuso la demanda en contra del decreto presidencial con el argumento de que este causaba daño significativo a los ciudadanos y que en la práctica era una orden para discriminar. Minnesota se sumó a la demanda esta semana.

"Nadie está por encima de la ley, ni siquiera el presidente", dijo Ferguson ayer después del fallo judicial. "La Constitución prevaleció hoy".

La orden ejecutiva fue firmada por el presidente Trump la semana pasada. En ésta, se suspendía temporalmente, pero en su totalidad, el programa de refugiados de EE.UU., anulando el ingreso de refugiados sirios y prohibiendo, por 90 días, la entrada de ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

El veto de inmediato generó protestas por todo el país.

El gobernador de Washington, Jay Inslee, calificó la decisión como una "victoria tremenda", pero advirtió que la batalla para anular el decreto está lejos de terminar. "Hay aún mucho que hacer", indicó en un comunicado.

Representantes del Partido Republicano Estatal de Washington no quisieron comentar al respecto, pero volvieron a tomar los argumentos señalados por la presidenta del partido cuando se dio a conocer la demanda este lunes pasado. Ese día, Susan Hutchison, dijo que la demanda carecía de una base sólida y solo era un movimiento político del fiscal general de Washington.

Las empresas Amazon, Expedia y Microsoft, que mantienen sus oficinas centrales en Washington, apoyaron los esfuerzos del estado argumentando que la orden ejecutiva estaba provocando daños a sus compañías.

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