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Inmigrante nombrada jueza tras desmontar adversidades con valentía y perserverancia

Inmigrante salvadoreña nombrada jueza del Condado Multnomah

PORTLAND, Ore. - Si solo se usaran dos palabras para describir los logros de una jueza latina de Oregon serían: valentía y perseverancia. Con cada adversidad que le ha aventado la vida, la jueza del condado Multnomah, Xiomara Torres, ha logrado sobresalir y alcanzar lo que estadísticamente casi parecía inalcanzable.

"Cuando estaba en El Salvador y cuando vine a este país nunca pensé que iba hacer jueza", exclama Torres.

Quizás porque hay muy pocas juezas en este país que son inmigrantes salvadoreñas como lo es Torres, cuyos padres la trajeron a este país de niña, cruzando la frontera sin documentos.

"Nos venimos acá cuando yo tenía 9 años. Mi papa le estaba ayudando a los guerrilleros y él trabajaba para el gobierno, así que él estaba en mucho peligro. Cuando le estaba avisando a los guerrilleros que había planes de matarlos, entonces él tuvo que huir muy pronto. Después venimos nosotros; nos juntamos con la familia mis hermanos y yo. Nos trajeron aquí con un coyote. Llegamos a Tijuana y después cruzamos el río y llegamos a Los Ángeles", cuenta Torres.

Y llegar a donde está hoy no fue fácil, ya que desde muy pequeña ha tenido que ser valiente para afrontar un sin número de adversidades. Una de estas ser abusada sexualmente por un familiar. "Yo quería proteger a mis hermanas. No quería que mis hermanas también tuvieran esa experiencia de abuso así que, si fue muy difícil, pero yo sabía que tenía que proteger a mis hermanas. Le dije a una consejera en la escuela y mi vida cambio después de eso. Fui de casa de crianza a casa de crianza hasta que cumplí los 18 años”.

Personas como Torres que pasaron su niñez en cuidado de crianza no suelen ir a la universidad. Según la organización no lucrativa Promises2Kids, solo el 10 % logra asistir a una institución de educación superior y menos del 3 % logra graduarse.

"Me acuerdo yo que muchos maestros que me hablaban de la universidad así que yo sabía que era una posibilidad. No sabia como ir a esos lugares, pero ellos me hablaban de eso. Yo entendida que si estudiaba mucho y tenía buenos grados que era posible que iba ir a la universidad", expresa Torres.

Debido a sus buenas calificaciones y altos puntajes en exámenes de admisión universitaria, ella logró ingresar a la Universidad Berkley, pero por obstáculos financieros dejó de estudiar por tres años. Sin embargo, regresó y obtuvo su licenciatura.

En su afán por ayudar a mejorar la vida de niños, Torres se vino a Oregon a estudiar leyes en la Universidad Lewis and Clark. "Llegue en el 1999 y no habia muchos latinos en la facultad de leyes, y todavía no lo hay, así que la gente piensa que estás ahí porque eres latino y necesitan latinos, pero yo sé que estoy aquí porque soy inteligente, no solo porque soy latina".

Por más de una década, Torres trabajó en el Departamento de Justicia de Oregon como fiscal general adjunta abogando por niños. En ese empleo conoció a la entonces abogada Kate Brown, quien le planto la semilla que debería ser jueza. Y como ha venido haciendo a lo largo de su vida, persistió hasta que lo logró.

"Aplique una vez con el gobernador Kitzhaber. La segunda vez aplique con la gobernadora Kate Brown y no lo agarré, pero ella me llamó y me dijo tienes que seguir aplicando. La tercera vez también no lo había agarrado. Pero para esta vez me llamaron y me dijeron; ella te quiere hacer jueza”.

Tras su investidura esta primavera, entre los más emocionados fueron sus dos hijos de 5 y 8 años. "Yo creo que tienen mucho orgullo y cuando les hablo de mi vida me dicen que saben que tan difícil fue para mí venir a este país y lograr algo tan importante como ser jueza. También ellos entienden que la vida a veces es difícil para inmigrantes y que ellos son niños de una inmigrante".

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