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Activistas en Oregon abogan por ciudades santuario que beneficiarían a indocumentados

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PORTLAND, Ore.-- Desde que Donald Trump se convirtió en el presidente electo, la comunidad indocumentada en el país no respira con tranquilidad.

Combatir la inmigración ilegal de manera frontal se convirtió en uno de los lemas de campaña de Trump. La construcción de un muro, la deportarción de millones de personas y la revocación las acciones ejecutivas migratorias emitidas por Obama, fueron algunas de sus promesas.

Sin embargo para quienes radican en ciudades que se rehúsan a ser parte de la aplicación de leyes federales de inmigración o ciudades santuario, hasta cierto punto, hay alivio.

“El problema es que hay definiciones diferentes en cada ciudad por toda la nación de que es un santuario,” dice la directora de CAUSA, Andrea Williams.

Según Williams para que una comunidad pueda considerarse un santuario, deben existir politicas formales. Esa formalidad se logra cuando el gobierno local aprueba algo por escrito.

Actualmente ciudades como San Francisco tiene politicas formales de santuario y evitan participar en las medidas de deportación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

En Oregon existe una ley estatal que le garantiza a residentes que la policía no puede colaborar con la policía migratoria.

Sin embargo Andrea dice que se necesitan más restricciones.

La promesa de Trump de iniciar una guerra contra las "ciudades santuario", amenazando con cortar fondos federales a estas comunidades es una de las barreras que enfrentan activistas que intentan formalizar políticas.

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